Imagina un estudio jurídico con ochocientos documentos de causa
Contratos, escritos, anexos y correspondencia repartidos en una unidad compartida. La abogada que sabía dónde estaba el anexo de 2019 se fue en marzo, y el buscador solo encuentra nombres de archivo.
Cada documento aterriza como un nodo con nombre, un resumen de hasta sesenta tokens y enlaces tipados hacia la causa a la que pertenece. La búsqueda de entrada devuelve el correcto en 1,3 ms p95: BM25 sobre SQLite, sin ninguna GPU en la oficina. Las hojas de cálculo de anexos se vuelven datasets SQL que un asistente puede consultar, así que “qué facturas superaron el tope” es una consulta y no una tarde entera. Y nada sale de la oficina: el bosque es un repositorio git en el servidor del propio estudio.



